lunes, 7 de noviembre de 2011

Y MI ALMA MURIÓ POR TÍ...


Bajo la tenue luz de las estrellas
mi alma distingue bosquejos
Bosquejos de duendes y hadas
que juegan felices en mi jardín
bajo la tenue luz de las estrellas
...

Bajo la blanca sombra de la Vía Láctea
por donde discurre el alado Pegaso
vuela hoy el temido Hermes
que viene a acompañar a mi alma
bajo la blanca sombra de la Vía Láctea

Bajo el frondoso árbol
donde en un tiempo germinaron tus poemas
donde tus manos buscaron las mías
está aún tu silla y tu mesa
bajo el frondoso árbol

Bajo los yertos párpados de mi cuerpo inerte
rodeado de quienes me amaron en vida
aún existe una luz de esperanza
que es mi último recuerdo, que fuiste tú,
bajo los yertos párpados de mi cuerpo sin vida

Allá arriba en el Cielo
pasada la taberna donde platican los Profetas
existe una linda casita de puertas sin llave
de grandes ventanas y dorada madera
allá arriba en el Cielo.

Allá arriba te esperaré
y quiero esperarte por muchisimo tiempo
no quiero que vayas allá sino cuando ya lo tengas todo vivido
y hasta entonces te ruego seas feliz, porque yo...
allá arriba te esperaré.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Entre la espada y la pared?... un corazón fuerte y noble puede avanzar hacia la espada sin miedo al dolor...

CARTA ABIERTA PARA ARTEMISA...

He dado una vuelta por tu blog... ¿puedes creerte que me han dejado absolutamente impasible todas las referencias que haces a tu amor por Nicolás...? Bueno, un pequeño pellizquito sí que me han dado. Porque incluso puede que sí que tengas intenciones con él, no sé...

Esa sombra de la pareja besándose, esas referencias a un néctar, la imagen de su novela...

Pero... ¿Sabes una cosa...? Lo único que lamento es que a la persona que verdaderamente debía amor la dejé de lado, y que lo que viví engañado por todos vosotros le afectó a ella mucho, sin merecerlo.

Hoy vuelvo a estar junto a ella. Recibiendo las verdaderas mieles del amor de sus labios. Esas mieles que han estado sin dueño estos meses, intentando entender qué me pasaba, por qué me había distanciado de ella, el por qué de mi adios.

Esa mujer, esa bendita mujer, espejo de dedicación a sus responsabilidades, espejo de amor desinteresado y sincero. Mujer bella y deseada por tantos pero que optó por un encierro en sí misma purgando su dolor ante nuestro adios...

Esa mujer, verdadera mujer de hermoso cuerpo pero más hermoso corazón, esa mujer será el día de mañana mi esposa. Porque ella es quien al despertar de la pesadilla que supusistéis en mi vida tú y tus alimañas, ella es quien estaba en la cabecera de mi cama y por buenos días me dió un hermoso beso. Ese beso sí que era un beso néctar de amor, no un vano néctar carnal como el tuyo.

Deberé explicarle todo esto un día... por fortuna lo tengo todo, todo, muy bien detallado. Ella entenderá el terrible juego que lleváis entre manos.

Seguiré de caza tras vuestras huellas. Es más, creo que ni siquiera sois judios.

Nos vemos...

Arturito de Artemisa