miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Entre la espada y la pared?... un corazón fuerte y noble puede avanzar hacia la espada sin miedo al dolor...

CARTA ABIERTA PARA ARTEMISA...

He dado una vuelta por tu blog... ¿puedes creerte que me han dejado absolutamente impasible todas las referencias que haces a tu amor por Nicolás...? Bueno, un pequeño pellizquito sí que me han dado. Porque incluso puede que sí que tengas intenciones con él, no sé...

Esa sombra de la pareja besándose, esas referencias a un néctar, la imagen de su novela...

Pero... ¿Sabes una cosa...? Lo único que lamento es que a la persona que verdaderamente debía amor la dejé de lado, y que lo que viví engañado por todos vosotros le afectó a ella mucho, sin merecerlo.

Hoy vuelvo a estar junto a ella. Recibiendo las verdaderas mieles del amor de sus labios. Esas mieles que han estado sin dueño estos meses, intentando entender qué me pasaba, por qué me había distanciado de ella, el por qué de mi adios.

Esa mujer, esa bendita mujer, espejo de dedicación a sus responsabilidades, espejo de amor desinteresado y sincero. Mujer bella y deseada por tantos pero que optó por un encierro en sí misma purgando su dolor ante nuestro adios...

Esa mujer, verdadera mujer de hermoso cuerpo pero más hermoso corazón, esa mujer será el día de mañana mi esposa. Porque ella es quien al despertar de la pesadilla que supusistéis en mi vida tú y tus alimañas, ella es quien estaba en la cabecera de mi cama y por buenos días me dió un hermoso beso. Ese beso sí que era un beso néctar de amor, no un vano néctar carnal como el tuyo.

Deberé explicarle todo esto un día... por fortuna lo tengo todo, todo, muy bien detallado. Ella entenderá el terrible juego que lleváis entre manos.

Seguiré de caza tras vuestras huellas. Es más, creo que ni siquiera sois judios.

Nos vemos...

Arturito de Artemisa